Las ambiciosas acciones para aprovechar el potencial económico de los mares y preservar la biodiversidad marina reportadas por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (27 de junio – 1 de julio, 2022) son muy alentadoras, particularmente si se considera que América Latina presenta un deterioro en las oportunidades de pesca artesanal durante la última década, así como de la sostenibilidad de los recursos en los que se sustenta la pesca industrial, según datos procedentes del Índice de Salud de los Océanos (IdSO)[1].
Un enfoque en los países del Corredor Marino Transfronterizo del Pacífico Oriental (Costa Rica, Panamá, Colombia y Ecuador) muestra que el indicador de las condiciones económicas y de gestión de la pesca artesanal evaluadas por la meta Oportunidades de Pesca Artesanal del IdSO se ha reducido en 10 puntos entre el 2012 y 2021, registrando un promedio de 80 puntos y variable puntuación entre los países de la región que reflejan el deterioro de las condiciones socioeconómicas de los pescadores artesanales.
La situación de la sostenibilidad de los recursos de la pesca industrial es aún más crítica pues el promedio global apenas alcanza 49 puntos y la mayoría de los países de América Latina se encuentran por debajo de esta puntuación, en particular los países del CMAR que presentan una notoria tendencia decreciente. Escenario en que las inversiones en economía azul no deben postergarse.